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miércoles, 1 de junio de 2011

302.

Norman Fischer es de origen judío. Fue durante años el director del famoso San Francisco Zen Center. Actualmente, dirige una fundación llamada Everyday Zen, cuyo fin es difundir la visión que del zen posee Fischer. Has leído un libro suyo que te llamó intensamente la atención cuando supiste de él. Sailing Home. Using the Wisdom of Homer’s Odyssey to Navigate Life’s Perils and Pitfalls. Superando la primera impresión de tratarse de un típico libro de autoayuda con ínfulas de culturilla, te ves ante una inteligente aproximación a la Odisea como manual de supervivencia en la vida. El autor mezcla, a tu juicio diestramente, las enseñanzas del zen con las conclusiones que un lector puede sacar del relato de las peripecias sufridas por Odiseo en su retorno al hogar. Es un libro para releer una y otra vez. Su atractivo sobre ti radica, como no podía ser menos, por aunar dos de tus pasiones: el mundo griego antiguo y el budismo zen. Un libro que te hubiera gustado escribir a ti. Al final, adviertes que la naturaleza humana es la misma desde milenios atrás y que los recursos para navegar por la procelosa derrota de la existencia han sido descubiertos hace mucho tiempo, en muchas partes del mundo, por diferentes personas. Y siguen vigentes.

Norman Fischer, Sailing Home. Using the Wisdom of Homer’s Odyssey to Navigate Life’s Perils and Pitfalls, New York, Free Press, 2008.

miércoles, 11 de mayo de 2011

286.

Es una preciosa tarde de primavera. La temperatura es perfecta. Durante este tiempo, puedes salir fuera de la casa, acomodarte en un sillón y leer en paz. En el invierno y el otoño, es imposible por el frío y la lluvia. En verano, el calor hace inviable la estancia a partir de pronto en la mañana, cuando el sol se apodera del aire y la tierra. Y al atardecer, los mosquitos asaltan sin piedad cualquier superficie con alguna gota de vida en sus venas. Lees un libro sobre la tragedia griega y la democracia ateniense del siglo V a.C. Ante tus ojos se ensartan términos como razón, libertad, ley, verdad, dioses, pueblo, error, envidia, soberbia. Te enredas en la reflexión. Los pájaros, como siempre, te acompañan, contrapunto de elementalidad frente a la complejidad de los conceptos. Y en esto, llega el momento de detenerse. Es hora de la meditación. Cierras el libro, recoges lápiz, regla, papeles de notas, goma de borrar. Subes al rincón que tienes preparado para tu meditación. Te quitas los zapatos, entras, saludas a la estatua del Buda que te aguarda en su rincón. Enciendes incienso. Saludas a tu banqueta y a tu cojín. Y te sientas. ¿Serán hoy treinta minutos, cuarenta, cuarenta y cinco? Hace tiempo que renunciaste al reloj y sólo cesas cuando algo dentro de ti te lo señala. Cara y cruz de una misma moneda. Luna llena, luna nueva, pero siempre luna. De la reflexión pasas a la vacuidad. De la razón a la pura experiencia. Del círculo de tinta, al vacío que atesora con su línea. Cara y cruz de una misma moneda, tan valiosa, tan esencial.